El aire que respiro, las caricias del sol, el polvo que vuela, los ruidos de la calle, la llave que gotea, los ladridos, el sonido del pulso en el oído, un rostro, las miradas, los pájaros volando, lo que causa risa, lo que causa dolor. Cada pequeña y gran cosa de cada día por la que tenemos que estar agradecidos. El agradecimiento es una puerta importantísima para seguir recibiendo más de lo que queremos. Ser agradecidos con la vida por más dura o complicada que nos parezca es la base para que podamos avanzar a lo que sigue.

Muchas tradiciones coinciden con que el agradecer anticipadamente por lo que queremos crea el milagro de hacerlo una realidad. Y es que el agradecimiento contiene en sí mismo la pureza de la fe. Cuando damos gracias estamos ciertos de que algo Es, sin ninguna duda. Por el contrario, cuando remilgamos y nos quejamos de lo que nos es dado por la vida, es como ir a una casa de invitado y demandar que se nos atienda para criticar lo que se nos da ¿qué congruencia es esa?

Realmente estamos invitados a la vida, y la Tierra es nuestro hogar anfitrión. Aunque vivimos en un sistema que parece que nos hace pagar por vivir, en la verdad de las cosas todo se nos es dado gratuitamente y lo que venimos a hacer como misión y a aprender no tiene costo alguno y tampoco se ve como algo material, por eso es lo único que nos podemos llevar, y es por lo que tenemos que estar eternamente agradecidos.
Si no tuviéramos las oportunidades para venir a experimentar cómo es esta dimensión en cuerpos de hombre, mujer, en diferentes continentes, épocas, países, razas, familias, condiciones culturales, religiosas, sociales, políticas, económicas, etc. no podríamos saber de qué trata toda esta experiencia en su conjunto, así que aprender a agradecer por todo es honrar tanto lo que nos ha hecho sentir infelicidad como lo que nos ha hecho ser muy felices. Agradecer es una garantía de que siempre estaremos provistos, pues de alguna manera es como hacer abonos en la cuenta del banco del Universo.

Por más difícil que algo parezca, es justo eso, algo que aparenta complicarse invitándonos a que descubramos dentro las herramientas para resolverlo, y las verdaderas causas de cómo es que eso está en nuestras circunstancias y que no pueden sino conducirnos a tomar conciencia y responsabilidad por lo que creamos, para una vez más, agradecer hondamente por haber podido crear y atravesar el perfecto holograma de nuestras creaciones.

Aquello que se agradece, se procesa y por lo tanto se libera, así que agradecer no es un acto pasivo. La próxima vez que usted se enfrente a algo que le disguste sobremanera pregúntese ¿qué es más efectivo? ¿Rechazarlo para que nunca termine de pasar, pelearme con eso para que se vuelva más agresivo, ignorarlo para que me ignore, o agradecer por su presencia para que se convierta en mi nueva riqueza?

Sacado del blog de Antonio Esquinca.

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