Hoy quiero compartir contigo un tema que hace mucho llevo a mi vida personal, y es la forma en la muchos seres humanos caen (caigo, me incluyo) al momento de vivir la vida y que  en ocasiones el hacer un alto a reflexionar me permite rencontrar el camino y la forma en que deseo vivirla.

Hablo de el modo en que vivimos el día a día: EL MODO AUTOMÁTICO; ese modo de hacer las cosas de forma rutinaria permitiéndonos hacerlas de una forma mas rápida y que a su vez tiene un precio muy alto en algunos casos.

Los humanos pasamos prácticamente todo el día en ese modo, el modo automático, o lo que es lo mismo: sin pensar en lo que estamos haciendo. Y cuando me refiero a pensar, lo hago a la manera de la Neurociencia: Pensar no es ese cúmulo de ideas reiterativas cotidianas que tenemos en mente (más del 95% de ellas son las mismas todos los días) sino utilizar la mente creativamente y generar nuevos patrones fruto del análisis de toda la información (nueva en gran medida) que recibimos. (de ahí viene la forma rutinaria de hacer las cosas)

Entre los 0 y los 7 años fuimos programados para pensar y reaccionar sobre casi todo lo que nos pasa, y esos programas que nos han forjado el carácter, son los que mandan hoy en nuestras vidas sin que nos demos cuenta.
Eso significa que somos de todo, menos “libres”, porque esos programas no los elegimos nosotros, nos fueron dados, y la mayoría de ellos nunca han sido cuestionados. Creemos que somos como somos, y en realidad, somos como son o fueron quisieron que seamos, consciente o inconscientemente otras personas. (algo así como la película de Matrix)

¿Qué difícil es experimentar tu propia vida?.

Todo el sistema está montado para que sigamos los patrones de otros y seamos estigmatizados de una un otra manera y eso me refiero a que estamos secuestrados sin darnos cuenta por:

  • ideologías
  • religiones
  • formas de vida
  • culturas
  • sociedad
  • el que diran
  • mis papás
  • mi pareja
  • mis hijos…
  • etc.

 

 

Y para salir de esos automatismos hay que abrir los ojos (y lo primero es querer abrirlos que no es nada fácil, porque tememos, con razón, lo que nos vamos a encontrar).

En mi tiempo ligado a la Transformación  Humana (más de 8 años), me ha tocado ver como la gente ha hecho un alto a mirar donde esta, y jamas volvió a  pensar igual.

Abrir los ojos significa hacernos varias preguntas importantes y sobretodo estar dispuesto responderlas, como por ejemplo:

  • “¿Es esta la vida que había soñado para mi?”
  • y si no es así, ¿qué voy a hacer para cambiar eso?”
  • “¿a qué me estoy resignando?
  • ¿Cuáles son mis sueños?
  • ¿a qué tengo miedo, y por qué?
  • ¿Cuál es mi verdadera misión en la vida?
  • ¿qué me está frenando?
  • ¿qué creencias de siempre no me ayudan nada hoy?
  • etc

Porque la clave de la paz interior (a veces confundida con la felicidad) está en conocernos a nosotros mismos, saber que nos mueve y que no, que nos ilusiona de verdad y que no, que nos atemoriza, cual es nuestro auténtico talento, el como ponerlo al servicio, etc, etc.

Y sólo cuando has descubierto tu misión, estás alineado con tus valores más importantes y estos están presentes cotidianamente en tu vida. Es en este preciso momento que los seres humanos dejan de sobrevivir y empiezan a vivir.

De lo contrario, seguiremos siendo robots que reaccionamos ante lo que pasa, y tiramos de los pensamientos y normas de otros para vivir creyendo que son las nuestras. en pocas palabras, sobreviviendo.

El día de hoy te invito a que hagas un alto en tu vida y te atrevas a contestarte esas preguntas de arriba .

¿Vives o sobrevives?
¿Te atreves a despertar?

Loading...

Comparte esta entrada

Comparte esta entrada con tus amigos en tus redes sociales.