Segundo artículo de la serie:Ideas tóxicas en tu mente que no te apoyarán en nada.

Culpar a los demás es tentador pero también muy peligroso ya que te conducirá a un callejón sin salida. Cuando pones la responsabilidad en los otros, en el destino o en las instituciones, asumes que no puedes hacer nada, lo cual genera una sensación de impotencia o en ocasiones hasta tranquilizante.

Con el paso del tiempo la gente que incurre mucho en esta practica crea un padecimiento llamado “síndrome adámico” el cual consiste en culpar a los demás de los errores propios. ¿Cuántas veces has escuchado o incluso dicho algo como: por culpa de mi mamá, por culpa de este padre que me tocó, por culpa de mi  pareja, por tu culpa, por tu culpa? Seguro que muchas veces, ¿verdad?

Muchas personas necesitan echarle la culpa a los demás y/o a las circunstancias o (en mi opinión personal : ridículamente…) al destino / dios / universo / etc , porque al sentirse víctimas también justifican lo que les ocurre, o bien al no alcanzar sus objetivos o metas, esto les apoya como un tranquilizante para evitar la frustración. Así no necesitan hacer nada, y les basta con quejarse y esperar a que algo externo cambie y jamás hacer algo al respecto.

Date cuenta que culpar a los demás y a las circunstancias es una forma fácil de no asumir la propia responsabilidad, una forma de disculparse frente a lo que ocurre / o lo que no ocurre. Pero también es la forma más eficaz de perder el control sobre la propia vida. Es de esta forma que se volvería imposible tener resultados por que los demás siempre tienen la culpa.

Encontrar a alguien a quien culpar puede darnos la sensación de que se ha resuelto un problema cuando no hemos comprendido realmente su causa y su efecto. Pero culpando al los demás quedamos fuera de juego, a merced de lo que pueda pasar, sin capacidad ninguna para manejarnos.

Sin embargo en caso contrario, asumir tu cuota de responsabilidad no solo te permitirá crecer como persona sino que también te empoderará y te animará a tomar las riendas de tu vida. Date cuenta que en la medida que te vuelvas un solucionador y no un juez, tu vida ira cambiando en relación a tus objetivos.

Y OJO, es muy probable que la culpa de muchas cosas sea real, sin embargo la pregunta sería: que puedes hacer con esta información? quedarte ahí? o tomar una acción que te permita tener lo que buscas considerando esta parte?

El proceso de madurar implica aprender a hacernos responsables de nosotros mismos y dejar de culpar al otro de nuestras desgracias. Ser responsables, no solamente en el sentido de ser capaces de “funcionar” en el mundo (en el trabajo, con los demás, en la familia), sino también en dejar de sentir que somos “víctimas” o simples “títeres” de cosas que pasan fueran de nosotros y que nos afectan y hacen que nuestra vida sea como es.

Existen personas que lejos de ver culpables, buscan soluciones. Date cuenta que estos son los que tienen una mayor probabilidad de alcanzar sus Metas.

 

 

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